La JIAAC emitió nuevas Recomendaciones de Seguridad Operacional relacionadas con los contenidos que debe contemplar la instrucción de pilotos, tanto como una actualización del manual de procedimiento que utilizan para ello, conforme a la RAAC 141.

A través de las RSO 1655 y 1656, dirigidas a la ANAC y a Centros de Instrucción de Aviación Civil, respectivamente, se proponen cambios en algunos aspectos relacionados con la etapa de formación profesional. La primera de ellas marca la necesidad de “incluir en las instrucciones de vuelo, módulos de capacitación sobre la teoría del ángulo de ataque y su importancia en la gestión de la trayectoria del vuelo”. Lo mismo refiere en cuanto a “factores contribuyentes a ARC y las técnicas para su gestión”, así como al “manejo y recuperación de las actitudes inusuales de la aeronave”.

Estas recomendaciones se incluyen como parte del Informe de Seguridad Operacional del accidente del Cessna C152-II Matrícula LV-OND, ocurrido el 9 de agosto de 2016 en el Aeródromo de Luján (Buenos Aires), que fuera categorizado como ARCContacto anormal con el terreno en el aterrizaje.

El contacto anormal con la pista (Abnormal Runway Contact – ARC) se encuentra entre las causas más frecuentes de accidentes e incidentes en nuestro país. Por lo tanto es fundamental poseer un profundo conocimiento teórico de la incidencia del ángulo de ataque (también denominado ángulo alfa) en la gestión segura de la trayectoria de la aeronave.

A partir de la misma investigación se elaboró la RSO 1656, dirigida a los Centros de Instrucción de Aviación Civil. Allí se sugiere “incorporar en el Manual de Instrucción de Procedimiento (MIP) requerido por la regulación RAAC 141 el procedimiento realizado informalmente por la institución”, referido a “acompañar con un instructor al piloto con escasa experiencia en vuelo o en la aeronave y/o que hubiera interrumpido la práctica de vuelo durante un tiempo prolongado, previamente a volar solo.”

De acuerdo a las conclusiones del análisis de este suceso, las condiciones  durante la fase de aterrizaje (se trataba de un vuelo de entrenamiento) la aeronave sufrió el colapso del tren de aterrizaje, debido un descenso súbito y de magnitud, seguido por una sobrerotación durante la maniobra de nivelación que provocó el rebote de la aeronave.

Asimismo, se constató que la técnica de recuperación aplicada al contacto anormal con la pista provocó que el avión tocara con la rueda de nariz en primera instancia durante el aterrizaje.

El Informe de Seguridad Operacional se encuentra disponible acá.