Las nuevas herramientas para obtener información meteorológica pueden ser de gran ayuda al momento de planificar el vuelo, sin embargo es importante poder hacer una correcta evaluación y pronóstico a partir de las mismas.

Los programas de instrucción de pilotos deberían incluir contenidos sobre el acceso a recursos y aplicaciones informáticas con “información meteorológica oficial”, a la vez de capacitar sobre la correcta interpretación de esos datos, específicamente en lo relacionado a la actividad aeronáutica. Ello, teniendo en cuenta la irrupción relativamente reciente de tecnologías informáticas que permiten ver las condiciones climáticas directamente por los pilotos.

A través de la Recomendación de Seguridad Operacional (RSO) 1661, dirigida a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), se sugiere “desarrollar talleres de formación específicos e introducir modificaciones a los programas de instrucción para el otorgamiento de licencias de piloto, con el objetivo de incluir contenidos vinculados al acceso a recursos y aplicaciones informáticas”.

En la misma, se recomienda también “ayudar con la interpretación de los productos referidos a la actividad aeronáutica” extraídos de dichos medios.

Esta RSO se encuentra en el Informe de Seguridad Operacional publicado a raíz del accidente de la aeronave Piper PA-25 Matrícula LV-IEG el 18 de febrero de 2016 en cercanías de la localidad de Villa Huidobro, provincia de Córdoba.

El mismo fue categorizado como WSTRW – “Cizalladura o tormenta”: la aeronave, en vuelo de aeroaplicación, ingresó en zona de tormenta por lo que el piloto decidió realizar un aterrizaje de emergencia. Se atribuyó el hecho a una deficiente evaluación de las condiciones meteorológicas que se presentaban en la zona.

Ver Informe: https://jiaac.gob.ar/files/33074-16.pdf

En otro orden, se incluye una RSO destinada al propietario de la aeronave, indicando la necesidad de “certificar la empresa de su propiedad ante la autoridad aeronáutica competente con el propósito de obtener el Certificado de Explotador de Trabajo Aéreo (CETA)”.

Esta última recomendación es similar a la 1654, dirigida al propietario de la aeronave Piper PA-31-350 Matrícula LV-LSB, accidentada en el Aeropuerto de San Fernando, el 30 de octubre de 2015. El suceso categorizado como SCF-PP – “Falla o malfuncionamiento de componente (Grupo motor)” se produjo durante la fase de crucero de un vuelo de aviación general. Se produjo la detención del impulsor derecho debido a la rotura de una biela, lo que obligó a la tripulación a realizar una aterrizaje de emergencia.

Ver informe: https://jiaac.gob.ar/files/312693-15.pdf