La notificación de accidentes es una obligación establecida por el Artículo 186 del Título IX de la Ley 17.285Código Aeronáutico, que expresa que “toda persona que tome conocimiento de cualquier accidente de aviación o de la existencia de restos o despojos de una aeronave, deberá comunicarlo a la autoridad aeronáutica más próxima por el medio más rápido y en el tiempo mínimo que las circunstancias lo permitan“.

Mas allá de la arista legal, la demora en la notificación de un evento investigable tiene un impacto directo en la gestión de las seguridad operacional por el Estado, ya que hace que se pierda evidencia que, en muchos casos, es perecedera. Esto también impide el correcto desempeño de la investigación y abre las puertas para que deficiencias de seguridad operacional con potencial de generación de accidentes no sean identificadas. Cada accidente que no se investiga es una puerta abierta a la repetición del accidente, y a la potencial pérdida de vidas y bienes.

No hay accidentes menores,  sino algunos que son más mediáticos que otros.  Si es investigado en tiempo y forma, aún el accidente menos conspicuo o más inocuo puede generar lecciones insospechadas de seguridad operacional.

La JIAAC, además, cuenta con la colaboración de autoridades aeroportuarias y aeronáuticas de las distintos jurisdicciones, para quienes se desarrolló la presente Guía práctica