La JIAAC emitió nuevas Recomendaciones de Seguridad Operacional destinadas a profesionales y/o aficionados a la construcción de aeronaves de tipo experimental. Apuntan a evitar situaciones de riesgo durante la operación de las mismas y prevenir accidentes o incidentes.

La investigación del accidente sufrido por la aeronave experimental HJF “Volador 1” Matrícula LV-X385 en el aeródromo de Poblet (La Plata, Buenos Aires) en febrero de 2016, dejó como resultado dos nuevas Recomendaciones de Seguridad Operacional (RSO) identificadas como RSO 1640 y RSO 1643.

La primera recomienda al constructor “analizar la información vertida en el Manual de Vuelo desarrollado para esta aeronave” y actualizarlo con información sobre “la utilización de la bomba eléctrica de combustible (cebador) en caso de falla de motor”. Al mismo tiempo se sugiere crear una LCP (Lista de Control de Procedimiento) donde se detallen los procedimientos normales y de emergencia, de modo tal de facilitar el control de tareas mínimas tanto para procedimientos normales como anormales durante la operación del avión.

Por su parte, la RSO 1643 recomienda tomar medidas de precaución “adecuadas” para asegurar que la calidad del combustible que se utilice no sufra alteraciones ni en el almacenamiento, ni en el procedimiento de carga. “Esto permitirá que el motor de la aeronave entregue el rendimiento esperado de acuerdo con lo especificado por el fabricante”, concluye.

Según describe el Informe de Seguridad Operacional (disponible acá) el accidente se produjo cuando la aeronave se encontraba en  ascenso inicial durante la fase de despegue. En esa instancia sufrió una pérdida de potencia en el motor, obligando al piloto a realizar un aterrizaje de emergencia. La investigación arrojó como conclusión que dicha falla se produjo por presencia de aire en la cañería de alimentación del impulsor, tras lo cual no se utilizó la bomba de combustible para restablecer la presión en la línea de alimentación.

Finalmente, se verificó que en el Manual de vuelo elaborado por el constructor, no se encontraba prevista la utilización de la bomba de combustible (cebador) ante una falla de motor, lo que justifica la primera recomendación mencionada.