La Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) comenzó formalmente el proceso de investigación del suceso que involucró a la aeronave Mitsubishi MU2 matrícula LV-MCV, luego de haber sido notificada de su hallazgo, el pasado sábado 19 de agosto a aproximadamente las 17.40 hs.  La misma se encontraba reportada desaparecida desde el 24 de julio pasado. Inmediatamente se activó el procedimiento de investigación de acuerdo al Plan de Respuesta ante Accidente Mayor (PRAM).

En las primeras horas del día domingo 20 de agosto comenzó el trabajo de campo con un equipo de 5 investigadores liderado por el Director Nacional de Investigaciones Lic. Daniel Barafani, en un operativo que contó con la coordinación y apoyo logístico de Prefectura Naval Argentina (PNA).

Ese día comenzaron las primeras tareas dentro de la fase de ‘trabajo de campo’ en el sitio del accidente, una zona pantanosa ubicada a aproximadamente 90 metros hacia el norte del veril izquierdo del río Paraná Guazú, cerca de la confluencia con el río Barca Grande (límite entre las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos).

Debido a las dificultades del terreno y las condiciones en que se encontraban los restos, fue necesario la utilización de ropa y equipos especiales de protección, bombas para la extracción de agua y barro, más herramientas de distinto tipo que permitieron el retiro de las partes. Entre ellas, se requirió el uso de una máquina retroexcavadora apoyada en tierra, para levantar las partes más pesadas.

Todas las tareas fueron coordinadas con el Juzgado No 2 de San Isidro, que lleva adelante la causa judicial. La jueza Dra. Sandra Arroyo Salgado, un médico forense, el Fiscal, el secretario del Juzgado y un abogado representante de cada una de las familias de los tripulantes y el pasajero accedieron al lugar del accidente.

En la segunda jornada se continuó la extracción de partes del avión y se confirmó la presencia de víctimas mortales, cuya disposición quedó a cargo del juzgado a través de la intervención de dos equipos forenses, uno judicial y el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Posteriormente se solicitó asistencia de un helicóptero MI 17 de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) para el retiro de los restos de mayor peso, como partes de los motores y trenes de aterrizaje. Previamente a esa operación se hizo necesario preparar la zona mediante el talado de árboles en un perímetro de alrededor de 20 metros, de modo de garantizar la seguridad.

Durante los cuatro primeros días en el terreno, el Equipo de Trabajo de Investigación de Campo (ETIC) conformado por ingenieros aeronáuticos, técnicos mecánicos y distintos especialistas, realizó tareas de localización y levantamiento de piezas, toma de mediciones y búsqueda de evidencias que se incorporarán luego al expediente de investigación del suceso.

En cada jornada se trabajó en forma continua durante alrededor de 10 horas en el terreno, demostrando una gran vocación de servicio y entrega. En este sentido, fue de enorme valor la colaboración de más de 40 efectivos de distintas fuerzas: buzos de Prefectura Naval Argentina, personal de Gendarmería, de Fuerza Aérea Argentina, Bomberos, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria, entre otros. También fue de inestimable valor la ayuda proporcionada por trabajadores rurales y habitantes de la zona, que aportaron mano de obra en coordinación con Prefectura y el Juzgado.

Colaboración

La empresa japonesa Mitsubishi, fabricante de la aeronave puso a disposición su colaboración para aportar información y experiencias; al tiempo que se contactó con el Japan Transport Safety Board (organismo AIG – Investigación de Accidentes de ese país) que podrá participar en esta investigación bajo el esquema de representantes acreditados.

El primer contacto, de modo informal, se produjo en una reunión en el marco del Congreso Anual de la International Society of Air Safety Investigators (ISASI) realizado del 22 al 24 de agosto en San Diego (Estados Unidos) al que asistieron representantes de la JIAAC. Cabe destacar que Argentina es el único país de América latina integrante de ISASI.

En ese mismo marco, representantes de la National Transportation Safety Board (NTSB), junta de seguridad del transporte de los Estados Unidos, también pusieron a disposición para asesorar a la JIAAC en la investigación de este suceso.

Durante toda la fase de trabajo de campo se fueron brindando partes diarios a los familiares de las víctimas, de acuerdo a lo establecido en el Protocolo de Asistencia a Víctimas de Accidentes de Aviación y sus Familiares. Además, de acuerdo al protocolo de Comunicación, se brindó información sobre lo realizado a los medios de comunicación, a través de partes diarios y conferencias de prensa.

El proceso de investigación de accidentes de la JIAAC se basa en el modelo sistémico y tiene el objetivo de identificar los factores desencadenantes, las fallas de las defensas y los factores subyacentes al accidente, con la finalidad de formular recomendaciones sobre acciones viables, prácticas y efectivas que contribuyan a la gestión de la seguridad operacional.